Milagro Eucarísticode Faverney
El ostensorio suspendido en el aire · Faverney, Francia
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- Antigua abadía benedictina de Faverney (Alto Saona), Francia; hoy la iglesia es la basílica de Notre-Dame
- Fecha
- Del 24 al 27 de mayo de 1608 (víspera y días de Pentecostés)
- Hecho
- Un incendio redujo a cenizas el altar de exposición, pero el ostensorio con dos hostias quedó suspendido en el aire durante unas 33 horas
- Investigación
- Tres comisarios del arzobispo de Besançon tomaron 54 declaraciones bajo juramento (1608)
- Reconocimiento
- El arzobispo de Besançon lo declaró auténtico en julio de 1608; en 1864 el papa Pío IX lo reconoció oficialmente y la Congregación de Ritos concedió la fiesta de las Santas Hostias
- Reliquia
- Una de las dos hostias se conserva en Faverney, en la capilla de la Santa Hostia de la basílica; se expone cada lunes de Pentecostés. La otra se llevó a Dole y se perdió en la Revolución
- Testimonios
- Más de mil personas vieron descender el ostensorio; 54 declaraciones bajo juramento en 1608
- Postura de la Iglesia
- Reconocido por el arzobispo en 1608 y por Pío IX en 1864; basílica menor desde 1912. La Iglesia lo ha honrado durante más de cuatro siglos
El Milagro Eucarístico de Faverney es un hecho de mayo de 1608 en Faverney (Francia): un incendio destruyó el altar donde estaba expuesto el Santísimo, pero el ostensorio con dos hostias quedó suspendido en el aire durante unas 33 horas, y descendió sobre el altar durante una Misa. Es un caso bien documentado: el arzobispo de Besançon abrió una investigación y recogió 54 declaraciones bajo juramento, y en julio de 1608 reconoció el hecho; en 1864 lo confirmó el papa Pío IX. Una de las dos hostias se venera todavía en Faverney, y la Iglesia lo honra desde entonces con peregrinaciones y fiestas. No obliga a creer en él, como en ningún milagro particular, pero lo ha acogido con devoción.
¿Qué es el Milagro Eucarístico de Faverney?
Es un milagro eucarístico ocurrido en Faverney, un pueblo del este de Francia, en el Alto Saona, en la región histórica del Franco Condado. A diferencia de otros casos, aquí no aparece carne ni sangre: el signo extraordinario fue que un ostensorio con dos hostias consagradas se mantuvo suspendido en el aire tras un incendio. Un ostensorio, o custodia, es el objeto en el que se expone la hostia consagrada para la adoración.
Se le llama también «el milagro de las Santas Hostias de Faverney» y está muy ligado a la fiesta de Pentecostés, porque ocurrió en esos días.
Línea de tiempo del milagro de Faverney
- Sábado 24 de mayo de 1608Víspera de Pentecostés. Un ostensorio con dos hostias consagradas y una reliquia de santa Águeda queda expuesto en un altar provisional (un «reposorio»).
- Noche del domingo al lunesSe incendia el altar de exposición.
- Lunes 26 de mayoEl sacristán entra en la iglesia llena de humo. El altar es ceniza, pero el ostensorio aparece suspendido en el aire, sin soporte visible. Acude gente de los alrededores.
- Martes 27 de mayoTras unas 33 horas, durante una Misa, el ostensorio desciende despacio hasta el corporal ante la multitud.
- 31 de mayo - 4 de junioTres comisarios nombrados por el arzobispo de Besançon investigan y recogen 54 declaraciones bajo juramento.
- Julio de 1608El arzobispo de Besançon, Ferdinand de Rye, reconoce el hecho mediante un mandato (el 10 de julio, según una fuente; otra da el 30 de julio).
- 1609 y 1612Se funda la cofradía de la Santa Hostia (1609) y, tras el milagro, la abadía se une a la congregación benedictina de Saint-Vanne (1613).
- 1712Se instituye la fiesta de las Santas Hostias en la diócesis, el 30 de octubre.
- 1793-1795En la Revolución, la hostia de Dole se pierde; la de Faverney se salva, y el 14 de junio de 1795 vuelve a la iglesia con un acta firmada por 72 personas.
- 1864El papa Pío IX reconoce oficialmente el milagro y la Congregación de Ritos concede la fiesta y el oficio de las Santas Hostias.
- 1878 y 1908Gran peregrinación eucarística en 1878 y congreso eucarístico por el tercer centenario en 1908.
- 1912La iglesia es declarada basílica menor.
- 1958 y 2008Congreso eucarístico por el 350.º aniversario (1958, unos veinte mil peregrinos) y cuarto centenario (2008, unos seis mil).
¿Cómo ocurrió el milagro de Faverney?
En 1608, la abadía de Faverney atravesaba una época difícil: según una fuente local, vivían allí solo seis monjes y dos novicios, y la propaganda protestante llegaba desde la cercana Montbéliard. Durante la víspera de Pentecostés y el domingo, el Santísimo estaba expuesto en un altar provisional. En la noche del domingo, el altar se incendió.
El lunes por la mañana, el sacristán, Jean Garnier, encontró la iglesia llena de humo. El altar había quedado reducido a cenizas, pero el ostensorio con las dos hostias seguía en lo alto, suspendido sin ningún apoyo visible. Se corrió la voz y acudió una multitud. El martes por la mañana, durante la Misa que celebraba el párroco de Menoux, el ostensorio descendió lentamente hasta el corporal. Según la fuente local, las hostias solo tenían leves manchas, y otros objetos delicados cercanos, como un tubo de cristal con una reliquia y un pergamino, estaban intactos.
Lo que consta de forma histórica es el incendio, la investigación inmediata y las declaraciones juradas de decenas de testigos, entre ellos monjes, sacerdotes y gente del pueblo, que afirmaron haber visto el ostensorio suspendido. Esa cercanía de los hechos con el expediente es lo que hace a Faverney tan sólido entre los milagros eucarísticos.
¿Qué dice la investigación de 1608?
Es lo más valioso del caso. El arzobispo de Besançon, Ferdinand de Rye, nombró a tres comisarios, que llegaron a Faverney el 31 de mayo y trabajaron hasta el 4 de junio. Interrogaron a los testigos bajo juramento: de 54 declaraciones, 53 afirmaron haber visto el ostensorio suspendido. Los investigadores comprobaron además que no hubiera un soporte oculto, pegamento ni un imán. Con ese expediente, el arzobispo reconoció el hecho en julio de 1608.
El arzobispo dio la autoridad de la Iglesia a ese expediente, y el hecho se publicó desde el principio. En 1864 el papa Pío IX lo reconoció oficialmente, a petición del arzobispo de Besançon, monseñor Mathieu.
¿Dónde están las hostias de Faverney?
De las dos hostias, una se llevó a Dole en diciembre de 1608, a petición de esa ciudad, y se guardó en la Santa Capilla de su colegiata de Notre-Dame. Esa hostia desapareció en la Revolución francesa (una tradición dice que un alcalde exaltado la profanó en 1793). La otra se quedó en Faverney: en 1794 estuvo a punto de destruirse, se salvó y volvió a la antigua abadía en junio de 1795.
Hoy la hostia de Faverney se conserva en un relicario-ostensorio en la capilla de la Santa Hostia de la basílica de Notre-Dame la Blanche, una de las capillas añadidas al este de los brazos del crucero. Se expone a la veneración cada lunes de Pentecostés, el día de la gran peregrinación. En el coro, junto a la reja donde ocurrió el milagro, todavía se ven las marcas del soporte del altar de exposición. La iglesia, de nave románica (siglo XI) y coro gótico, fue declarada basílica menor en 1912, y tiene una vidriera de 1975 que representa el milagro.
¿Qué pasó después en Faverney?
Desde entonces, Faverney se convirtió en un lugar de peregrinación eucarística. En 1609 se fundó la cofradía de la Santa Hostia, y desde 1712 se celebra su fiesta el 30 de octubre además de Pentecostés. Cada lunes de Pentecostés, la hostia se expone y se hace una procesión. En 1878 hubo una gran peregrinación eucarística, en 1908 un congreso por el tercer centenario y en 1958, por los 350 años, unos veinte mil peregrinos. En 2008, para el cuarto centenario, se reunieron unos seis mil peregrinos, y se leyó un mensaje del papa Benedicto XVI. Faverney es todavía un pueblo pequeño, de poco más de mil habitantes, y su patrimonio religioso lo hace muy tranquilo para visitar.
¿Cuántos testigos hubo en Faverney?
Muchísimos, y de todo tipo. El milagro no ocurrió a puerta cerrada: lo vieron los monjes de la abadía, entre ellos el sacristán y un novicio que dio la primera señal, los capuchinos de Vesoul llamados como testigos, los curas de las parroquias vecinas que celebraron Misas junto al altar y, al descender el ostensorio, una multitud de más de mil personas. Con los testigos oyó el tribunal del arzobispo a más de cincuenta personas bajo juramento, siete de ellas monjes, y de esas 54 declaraciones, 53 afirmaron haber visto el ostensorio suspendido. Además, el breve pontificio y la carta del arzobispo que estaban junto al altar se salvaron intactos del fuego. Es uno de los milagros eucarísticos mejor documentados, con un expediente abierto a las pocas semanas.
¿Qué dice la Iglesia sobre el Milagro de Faverney?
Los milagros particulares no son dogma de fe; lo central de la fe católica es la presencia real de Cristo en cada Eucaristía. Pero la Iglesia no los mira con indiferencia: los examina, los reconoce cuando corresponde y los pone al servicio de la adoración. En este caso, el arzobispo de Besançon reconoció el hecho en 1608 tras una investigación, y en 1864 el papa Pío IX lo reconoció oficialmente y se concedió la fiesta y el oficio de las Santas Hostias. Es un reconocimiento pleno del culto: la Iglesia lo ha honrado con gusto durante más de cuatro siglos.
¿Qué nos enseña el Milagro de Faverney?
Nos enseña a valorar la adoración eucarística, que es lo que ese altar de 1608 quería: estar ante el Santísimo en silencio, sin hacer nada más. También nos recuerda que la fe de un pueblo se sostiene aun en tiempos de debilidad: la abadía estaba casi vacía y, sin embargo, de allí salió una devoción que dura más de cuatro siglos.
¿Cuál es una oración para adorar a Jesús en la Eucaristía?
Una oración breve es el «Tantum ergo» (Veneremos, postrados), que se canta al final de la adoración eucarística. En traducción dice:
Veneremos, postrados, tan gran Sacramento; y que los antiguos ritos den paso al nuevo culto; que la fe supla lo que no alcanzan los sentidos.— Tantum ergo, santo Tomás de Aquino
Preguntas frecuentes sobre el Milagro Eucarístico de Faverney
¿Cuándo ocurrió el Milagro Eucarístico de Faverney?
Del 24 al 27 de mayo de 1608: el incendio fue en la noche del domingo de Pentecostés al lunes, y el ostensorio descendió el martes 27.
¿Dónde ocurrió el milagro de Faverney?
En la iglesia de la abadía benedictina de Faverney (Alto Saona, Francia), hoy basílica de Notre-Dame.
¿Qué pasó en el milagro de Faverney?
Un incendio destruyó el altar de exposición, pero el ostensorio con dos hostias quedó suspendido en el aire unas 33 horas y descendió durante una Misa.
¿Cómo se comprobó el milagro de Faverney?
El arzobispo de Besançon nombró a tres comisarios, que en junio de 1608 tomaron 54 declaraciones bajo juramento y comprobaron que no hubiera soportes ocultos.
¿Dónde está la hostia de Faverney?
En la capilla de la Santa Hostia de la basílica de Notre-Dame la Blanche, en Faverney. Se expone cada lunes de Pentecostés. La otra hostia, llevada a Dole, se perdió en la Revolución.
¿Qué pasó con las hostias en la Revolución francesa?
La hostia de Dole se perdió. La de Faverney se salvó en 1794 y volvió a la iglesia en junio de 1795.
¿Cuántos testigos hubo del milagro de Faverney?
Más de mil personas vieron descender el ostensorio, y el tribunal del arzobispo tomó 54 declaraciones bajo juramento en 1608; 53 testigos afirmaron haberlo visto suspendido.
¿Se puede visitar Faverney?
Sí. La basílica de Notre-Dame la Blanche es la iglesia de la antigua abadía, y la mejor fecha para ver la Santa Hostia expuesta es el lunes de Pentecostés. Para otras visitas, consulta los horarios con la parroquia.
¿La Iglesia reconoce el Milagro Eucarístico de Faverney?
Sí. El arzobispo de Besançon lo reconoció en 1608 y en 1864 lo reconoció oficialmente el papa Pío IX, que concedió la fiesta de las Santas Hostias.
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Imagen de portada: Foto: Ginette Mathis, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.
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